Espada Negra

Neta que este año ha sido una montaña rusa de emociones y situaciones y dentro de estos últimos días esto me llevo a finalmente encontrar a Janos Pilinsky, un poeta Húngaro que me super mega encantó, a tal grado que está entrada es un ejercicio de jugar con la base de uno de sus poemas y cambiarlo de situación a mi. Espero les guste


Espada Negra, escrito por mi.


Podría hacerlo, pero no lo haría.

Lo pruebo en la sombra todavía.

Es solo un juego oscuro en la cabeza;

mejor llorar que fingir fortaleza.


A veces temo al gusto del vacío,

al descanso que sube como frío.

¿Y si no fuera solo desvarío?

¿Qué pasaría si cediera al río?


¿Qué pasaría si la noche oscura

dejara de sostener mi postura?

Tú despertarías en mi cuarto,

con nada que encontrar y todo intacto.


Antes sabría el cuarto de memoria:

la cama, sus esquinas y su historia;

el celular dormido, la televisión apagada,

y la espada negra, fría y recostada.


Mediría la puerta hasta la cama,

la sombra que en las paredes se derrama;

por dónde aquella sangre corrosiva

subiría, marea todavía viva.


Porque la ausencia abriría, abajo,

una boca de lobo sin atajo.

El cuarto, ordenado, cerraría

sus muros y hacia ella me empujaría.


Tú mirarías desde el otro lado

el cuarto vuelto un órgano inundado;

verías por fin cuánto pesó la herida

cuando ya no pudo ser oída.


La sangre vestiría la batería,

sus huecos resonando todavía.

La espada partiría luz y espejo,

dejando en cada lado un yo incompleto.


Así tendría que ser. Pero no pasa.

La muerte no devuelve lo que arrasa.

No me consuela, no te salva a ti.

La noche llega al fondo justo aquí.


¿Que fue por ti? Responde como quieras.

No me conoces, aunque me leyeras.

Distráete, sal luego, duerme sin fuego.

Nunca tuvo filo. No tengas miedo.

Comentarios

Entradas populares